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De Kooning e Italia, nuevos inicios y hallazgos

Se exponen obras de sus dos períodos en Roma, hasta el 15 de septiembre

Willem de Kooning en acción (ANSA)

Redazione Ansa

(ANSA) - VENECIA - La íntima tensión entre la historia artística y milenaria deRoma y Nueva york se palpan en la exposición "Willem de Kooning e Italia", curada por Gary Garrels y Mario Codognato, en la Gallerie dell'Accademia de Venecia, organizada en colaboración con la Fundación que lleva el nombre del artista, hasta el 15 de septiembre (catálogo Marsilio Arte).
    La exposición es uno de los platos fuertes de la amplia oferta de eventos y exposiciones dedicadas al arte moderno y contemporáneo presentes en Venecia durante la Bienal de Arte, inaugurada el sábado.
    De Kooning había llegado a Nueva York tras haberse embarcado, sin documentos, para emigrar desde Holanda hacia Estados Unidos, en 1926.
    Para obtener la ciudadanía estadounidense tendrá que esperar hasta 1962, en el apogeo de su carrera.
    Quizás sea esto, en palabras del artista cuando, en una entrevista en el invierno de 1959, dijo: "Sentí que tenía que regresar a Roma inmediatamente, porque la ciudad me había causado una enorme impresión".
    De Kooning, icono del arte moderno estadounidense, junto con Pollock y Rothko, conocía bien Italia y su tradición pictórica -fueron muy conocidas las visitas que realizó al Museo Metropolitano junto con su amigo Arshile Gorky- y entre 1950 y 1956 había visto sus obras expuestas en tres Bienales de Venecia, pero recién en 1959 tuvo la oportunidad de viajar por primera vez a Italia, para luego regresar diez años después, invitado al Festival dei Due Mondi de Spoleto.
    Los momentos de la vida y la investigación del artista vinculados a las dos largas estancias en Roma son el centro de la exposición.
    Roma -junto con Venecia, que había sido destino por motivos sentimentales- había sido la parada fundamental del primer viaje.
    Para de Kooning, la capital se había revelado como un período fructífero de encuentros con otros artistas, de visitas a lugares llenos de historia y de arte, de experimentación, de dibujos en el estudio puesto a disposición por Afro, de "comenzar de nuevo" como ocurrió en otras fases de su actividad artística.
    En las primeras salas se exponen grandes cuadros neoyorquinos, realizados unos meses antes, junto a la "Roma en blanco y negro" de 1959 y luego la explosión de luz y color de obras como "Villa Borghese", "Un árbol en Nápoles" y "Puerta al río", de 1960, tras la estancia romana.
    La segunda estancia, diez años después, se caracteriza sobre todo por el "descubrimiento" de la escultura por parte de De Kooning (aspecto que se considera central en la propuesta curatorial).
    Durante una de sus muchas visitas a Roma, tras la invitación a Spoleto, el artista conoce al escultor Herzl Emanuel que lo lleva a una fundición en Trastevere. De las manos del artista surgirán trece pequeñas esculturas de arcilla, vagamente antropomorfas, que su amigo moldeará. A partir de ese momento, la escultura entrará en las formas expresivas de De Kooning y la exposición ofrece un amplio ejemplo de ello.
    En general, la experiencia italiana "le marcó profundamente", escribe Garrels en el catálogo.
    La exposición, añade, "es el primer intento serio de comprender mejor el impacto, en su vida y en su obra, del tiempo que pasó en Italia y su interés por el país". (ANSA).
   

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