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Por Giovanna Chirri
CIUDAD DEL VATICANO, 12 (ANSA) - Las letanías cantadas, las
tres "petitio" por el cardenal Angelo Amato, la fórmula latina
de canonización pronunciada por el papa Francisco y luego una
multitudinaria fiesta para Jorge Mario Bergoglio, el pontífice
argentino, que recorrió en papamóvil la via de la Conciliación y
perdió su "papalina", recuperada después por sus colaboradores. En ese marco, el papa Francisco proclamó hoy a sus primeros
santos: los 800 Mártires de Otranto, muertos por los otomanos en
1480 por no abjurar de su fe, la primera santa colombiana Laura
Montoya y Upequi -fundadora de la Congregación de las Hermanas
Misioneras de la beata Virgen Maria Inmaculada-, y la hermana
mexicana Maria Guadalupe garcía Zavala -cofundadora de la
Congregación de las siervas de Santa Margarita Maria y de los
pobres. En una plaza San Pedro repleta desde las primeras horas de la
mañana por más de 60.000 personas y sobriamente decorada por
pequeños arreglos florales y con la presencia de delegaciones de
los países de origen de los llevados a la gloria de los altares,
y una de Colombia de altísimo nivel encabezada por el presidente
Juan Manuel Santos Calderón, el Papa proclamó a los nuevos
santos, los primeros de su Pontificado. Bergoglio, junto con 68 religiosos entre cardenales, obispos
y sacerdotes, realizó el extenso rito, durante el cual se
escucharon lecturas, cantos y plegarias en las tantas lenguas
con que la Iglesia manifiesta su deseo de universalidad,
incluido el griego para el Evangelio entonado por el diácono. Para la que definió una "fiesta de la santidad", el primer
papa latinoamericano de la historia ofreció una reflexión a
partir del ejemplo de los nuevos santos. Pronunció la homilía en italiano y español, y en esta última
lengua, al hablar de las nuevas santas colombiana y mexicana, se
entusiasmó y agregó algunas observaciones improvisando, en
especial sobre el hecho que el cristiano no debe compartir
organizaciones o estructuras sino amor. También destacó que se debe amar a los pobres en forma
concreta: "no tenemos miedo de tocar la carne de Cristo" en los
enfermos y los que sufren, dijo improvisando en español. "Mientras veneramos a los mártires de Otranto pedimos a Dios
que sostenga a tantos cristianos que, justamente ahora y en
tantas partes del mundo, aún sufren violencias, y que les dé el
coraje de la fidelidad y de responder al mal con el bien",
sostuvo. Citando a la santa colombiana, pidió "vencer la indiferencia
y el individualismo, acogiendo a todos sin prejuicios ni
constricciones, con amor, donándoles lo mejor de nosotros mismos
y sobre todo compartiendo con ellos lo más precioso que tenemos,
Cristo y su Evangelio". Esta "primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana"
-dijo- "nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir en
soledad la fe, como si fuera posible vivir la fe en forma
aislada, sino a comunicarla, a llevar la alegría del Evangelio
con la palabra y el testimonio de vida a cada ambiente en que
nos encontramos". Observando la vida de la madre Lupita, pidió además "no
cerrarse en sí mismos, en los propios problemas, en las propias
ideas, en los propios intereses, sino salir e ir hacia quien
tiene necesidad de atención, de comprensión, de ayuda, para
llevarle la cálida cercanía del amor de Dios a través de gestos
delicados y de afecto sincero". Después de la misa, saludó a las delegaciones y a algunas de
las personas que recibieron milagros de los nuevos santos, y a
los cardenales concelebrantes. El Regina Coeli se recitó en el sagrario mientras confluían a
la plaza también los participantes de la "Marcha por la Vida". En la plegaria mariana el Papa Bergoglio renovó su estímulo a
italianos, colombianos y mexicanos a partir del ejemplo de los
nuevos santos. La fiesta legó a un momento culminante cuando Bergoglio dejó
la plaza en su papamóvil y recorrió la via della Conciliazione
(que une el Vaticano con Castel Sant'Angelo)entre la multitud,
saludando a decenas de niños e intercambiando palabras con
muchas personas, en especial latinoamericanas. También descendió del papamóvil para saludar a enfermos. De este modo el Papa Bergoglio consagró a sus primeros
santos, "heredados" de su predecesor el ahora Papa Emérito
Benedicto XVI. En efecto, en el Concistorio del 11 de febrero pasado el
pontífice alemán Joseph Ratzinger indicó la fecha de este
domingo 12 de mayo para la canonización de los mártires de
Otranto y de las dos latinoamericanas. Ese fue el mismo Concistorio en que Ratzinger anunció su
renuncia al Pontificado, que se concretó el 28 de
febrero.(ANSA).
DS-DS/MRZ
12/05/2013 21:38
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