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Por Giovanna Chirri
CIUDAD DEL VATICANO, 8 (ANSA)- El papa Francisco aseguró hoy
a las religiosas del mundo que el "afán de éxito" de los hombres
y mujeres de la Iglesia es un daño grave, aseveró que las monjas
son "madres, no solteronas" y afirmó que la "pobreza teórica no
nos interesa: debemos tocar la carne pobre de Cristo". Ochocientas delegadas de 1.900 órdenes y congregaciones
femeninas, en representación de más de 700.000 religiosas de los
cinco continentes, se reunieron esta mañana con el Papa.
Entre ellas había también, en la audiencia realizada en el
aula Paulo VI del Vaticano, exponentes de las superioras
religiosas de Estados Unidos, objeto de observación de parte de
la Congregación para la Doctrina de la Fe por sus tomas de
posición sobre temas éticos. La audiencia, concedida a las participantes de la asamblea
de la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISG)
realizada en Roma días atrás, permitió a Francisco opinar sobre
lo hablado en la asamblea. La relación entre autoridad y servicio tuvo amplio espacio en
el discurso del Papa, escuchado con atención por las hermanas, y
precedido por el saludo del prefecto de la Congregación para los
Institutos de Vida Consagrada, cardenal Joao Braz de Aviz.
En los últimos días, algunos medios habían ventilado
divergencias en el Vaticano respecto de las hermanas
estadounidenses de la Leadership Conference of Women Religious
(LCWR), entre el dicasterio de Braz de Aviz y la
Congregación para la Doctrina de la Fe. Las divergencias fueron explícitamente desmentidas ayer por
la sala de prensa vaticana, para la cual los prefectos de ambos
ministerios "trabajan juntos estrechamente según sus
responsabilidades específicas y colaboraron en el proceso
de evaluación doctrinaria" relativo a la LCWR. De todos modos, Francisco recordó a las hermanas de todo el
mundo el verdadero valor de la castidad, pidió "una castidad
fecunda que genera hijos espirituales". "La consagrada -explicó- es madre, debe ser madre y no
solterona, disculpen, hablo un poco así", comentó, suscitando el
aplauso de las monjas presentes. "Sean madres -agregó- como figuras de la Iglesia madre, no se
puede comprender a María y la Iglesia sin la maternidad, y
ustedes sean icono de María y de la Iglesia". Luego se refirió con palabras fuertes al "daño que provocan
al pueblo de Dios los hombres y mujeres de la Iglesia que son
arribistas (trepadores) y buscan el éxito, que usan al pueblo
como trampolín para la ambición personal". El Papa recordó a las delegadas de la UISG la "centralidad de
Cristo", la "autoridad como servicio de amor" y la necesidad de
"sentir con la madre Iglesia". "Qué sería de la Iglesia sin ustedes, le faltaría afecto,
maternidad, ternura, intuición de madre", concluyó, pidiendo a
las religiosas que recen por él.
CHR-MI/MRZ
08/05/2013 17:53
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