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CIUDAD DEL VATICANO, 8 (ANSA) - Más de 70.000 personas,
entre ellas numerosos brasileños y argentinos participantes en
una festiva audiencia del papa Francisco en la plaza San Pedro,
hicieron hoy una breve pausa de silencio para responder al
pedido del pontífice de escuchar "la voz del Espíritu
Santo". Luego siguieron la fiesta y los cantos, coreados en
particular por un grupo de la Argentina, donde hoy se celebra el
día de la patrona del país, Nuestra Señora de Luján. Junto a ellos, los presentes aclamaron largamente al Papa
mientras, al principio de la audiencia, colocaba flores frente a
la imagen de la Virgen de Luján. "No escucho bien el aplauso... más fuerte", los exhortó el
pontífice, y la plaza respondió con entusiasmo. El Papa dio toda una vuelta estrechando manos, saludando
niños e intercambiando frases con la gente. Al final, pasó
varios minutos saludando a los enfermos en silla de ruedas
que lo esperaban cerca del Arco de las Campanas. La catequesis de hoy fue en la huella trazada por Benedicto
XVI para el Año de la Fe: el Credo, hoy en la parte del Espíritu
Santo. "El hombre es como un viandante que tiene sed de agua viva, y
esta agua viva que Jesús nos da es el Espíritu Santo", dijo. "El hombre de todos los tiempos y todos los lugares -comentó
Francisco- desea una vida plena y bella", una vida "que no sea
amenazada por la muerte, sino que pueda madurar y crecer hasta
su plenitud": el deseo de agua viva, observó, une a todos
los hombres. "El Espíritu Santo -explicó Francisco- nos guía en la amistad
y la comunión con Dios", y si nosotros "escuchamos lo que nos
dice" podemos escuchar su voz decirnos "Dios te ama, te aprecia.
Dejémonos guiar por el Espíritu que nos dice que Dios es amor,
que nos espera, que nos ama como un verdadero papá". Fue para escuchar al Espíritu que el Papa organizó algunos
segundos de silencio, al final de la catequesis. "Antes de recitar el Padrenuestro, escuchemos al Espíritu
Santo", pidió. "Recuerden, debemos escuchar al Espíritu Santo
que está dentro nuestro, que nos dice que Dios es Padre, que
nos ama, que nos perdona siempre", agregó. De todos modos, el silencio duró poco y pronto se impuso
el entusiasmo de la plaza por el Papa, en presencia también
de un grupo de sacerdotes de Río de Janeiro que celebraban el
aniversario de su ordenación, y peregrinos de Pompeya,
donde hoy se recita la Súplica a la Virgen del Rosario del beato
Bartolo Longo.
(ANSA).
CHR-MI/MRZ
08/05/2013 17:40
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