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Por Fausto Gasparroni
CIUDAD DEL VATICANO, 22 (ANSA)- El papa Francisco quiere una
rápida conclusión de la causa de beatificación de Oscar Arnulfo
Romero, el arzobispo de San Salvador asesinado el 24 de marzo de
1980 mientras daba misa en un hospital de la capital
salvadoreña, por su empeño en denunciar las violencias de la
dictadura en su país. La causa de beatificación de monseñor Romero, símbolo de la
defensa de los pobres y los oprimidos, comenzó en 1997, pero a
lo largo de los últimos diez años se ha ido estancando. "Ahora esa causa se ha desbloqueado", anunció el
postulante de la causa, monseñor Vincenzo Paglia, presidente del
Pontificio Consejo de la Familia, refiriéndose a Romero como a
"uno de aquellos mártires que nos ayudan a vivir". "Pocos meses antes de morir a mano de los 'escuadrones de la
muerte" del país centroamericano, monseñor Romero había dicho
que el Concilio Vaticano II pide a todos los cristianos ser
mártires, o sea dar la vida: a algunos pide ésto hasta la
sangre, pero a todos pide de dar la vida", añadió. Como mandante del homicidio fue señalado el entonces líder de
la extrema derecha en el país, el mayor Roberto d'Aubuisson,
fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena).
La de monseñor Romero es una figura muy recordada no sólo en
América Latina sino en el mundo.
Para el pueblo salvadoreño se convirtió en una suerte de
santo desde el mismo día en que un sicario le disparó a la
yugular mientras él levantaba la hostia en la consagración,
durante una misa en el hospital oncológico Divina Providencia. El día antes, en una homilía, Romero denunció una vez más a
las torturas y exterminio de la dictadura de su país. "En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos
lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les
suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la
represión", expresó Romero. El fervor popular hacia el pastor contrasta -afirman algunos
analistas- con el estancamiento de su camino hacia la
beatificación, luego de que en vida sufriera la incomprensión de
la Curia romana y la jerarquía eclesiástica. Romero no se inscribió nunca a un partido, pero fue acusado
de ser marxista. Su única culpa fue haber denunciado la
injusticia social de su país -que incomodó a los dueños del
poder económico-, las violaciones a los derechos humanos de la
dictadura militar y de los escuadrones de la muerte que conducía
d'Aubuisson. El 24 de marzo de 2010, al cumplirse 30 años del crimen del
religioso, el presidente salvadoreño Mauricio Funes pidió perdón
en nombre del gobierno por ese hecho.
GR-MI/ACZ
22/04/2013 20:02
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