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Por Giovanna Chirri
CIUDAD DEL VATICANO, 16 (ANSA)- El papa Francisco recordó hoy
en la misa celebrada en la Casa de Santa Marta los trabajos del
Concilio Vaticano II, "obra del Espíritu Santo", y advirtió
sobre las voces que quieren "retroceder" o convertirlo apenas
en un "monumento". El pontífice no se dedicó a un análisis sistemático del
evento conciliar sino que fue más bien una reflexión espontánea
durante la homilía de la misa, en la que participaron los
empleados de la Gobernación vaticana. "El Concilio fue una bella obra del Espíritu Santo", pero 50
años después de su comienzo existe la tentación de "domesticar
el Espíritu" y convertir el Concilio en un "monumento". Hay también "voces que quieren retroceder", en tanto es
oportuno preguntarse si "hemos hecho todo lo que nos dijo el
Espíritu en el Concilio, en la continuidad del crecimiento
de la Iglesia". "El Espíritu no se domestica", tituló el Osservatore Romano
su nota sobre la homilía del Papa, elegido en la mitad del Año
de la Fe querido por su predecesor, Benedicto XVI. El Año de la Fe comenzó el 11 de octubre de 2012, día del 50
aniversario de la apertura del concilio Vaticano II, y terminará
el 24 de noviembre de 2013. La reflexión de hoy resulta interesante para comprender la
visión de Francisco sobre un tema central para la Iglesia. Un
tema respecto del cual historiadores y fieles ya han confrontado
a veces son aspereza, a favor o en contra de la continuidad o
la reforma. Francisco se preguntó primero si los fieles hicieron todo lo
pedido por el Concilio. "No -fue su respuesta-. Festejamos este
aniversario, hacemos un monumento, pero que no moleste. No
queremos cambiar". "Más aún, hay voces que quieren retroceder. Esto se llama ser
testarudos, esto se llama querer domesticar el Espíritu Santo,
esto se llama volverse tontos y lentos de corazón", agregó. El Papa explicó que usa el Concilio como "un ejemplo" entre
muchos otros de cómo en la vida de las personas y de la Iglesia
el Espíritu "nos impulsa a tomar un camino más evangélico, pero
nosotros nos resistimos", e invitó a "no oponer resistencia al
Espíritu Santo". Del Espíritu Santo el papa habló extensamente en su primer
discurso ante los cardenales, el 15 de marzo, dos días después
de su elección. "Es curioso -dijo en ese momento-, a mí me hace pensar
esto: el Paráclito hace todas las diferencias en las Iglesias, y
parece que es un apóstol de Babel. Pero por otra parte, es Aquel
que hace la unidad de estas diferencias, no en la igualdad sino
en la armonía". Entre los temas más debatidos del post Concilio se encuentra
el de la colegiatura en el gobierno de la Iglesia, que el Papa
tiene bien presente, como demuestra entre otras cosas la
decisión del pasado sábado de establecer un grupo de
ocho cardenales para aconsejarlo y las hipótesis
de reforma de la Curia. Vinculados con el desarrollo de la colegiatura están los
sínodos, que ya Benedicto XVI intentó reforzar en su función,
introduciendo los espacios de intervenciones libres y ampliando
así la confrontación entre los obispos. No se excluye que el papa Francisco, pensando en la completa
implementación del Concilio, tenga presente también este
organismo colegiado de la Iglesia.
CHR-MI/ACZ
16/04/2013 20:36
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