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ROMA, 15 (ANSA)- Benedicto XVI, el Papa emérito que conmovió
al mundo al renunciar el pasado febrero, cumple mañana 86 años
lejos de los reflectores y rodeado de sus seres queridos en su
retiro de CastelGandolfo. Hace pocos días llegó su hermano mayor, Georg, y estarán
también presentes las personas que siempre siguen a su lado: en
primer lugar monseñor Georg Gaenswein, aunque ahora está muy
ocupado en Roma como prefecto de la Casa Pontificio, y por eso
puso junto al Papa emérito a otro religioso alemán. También estarán las cuatro laicas consagradas de la comunidad
Memores Domini que siempre lo acompañan, y su histórica
secretaria Birgit Wansing.
Aunque alejado del mundo, en clausura monacal, Benedicto XVI
recibirá augurios de todo el mundo, y se da por descontado que
también lo llamará el papa Francisco. Hace ya un año, en ocasión de su cumpleaños número 85,
Benedicto XVI había comenzado a afrontar la realidad de su edad
avanzada, que luego llevó a anunciar su renuncia el 11 de
febrero de este año. "Me encuentro frente al último tramo del camino de mi vida y
no sé qué me espera. Sé, sin embargo, que está la luz de Dios";
había dicho. También en sus últimas palabras frente al mundo, pronunciadas
el 28 de febrero por la noche en el palacio de Castel Gandolfo,
recordó esa preparación para la parte final de la existencia:
"Ahora soy simplemente un peregrino -dijo- que inicia la
última etapa de su peregrinación en esta tierra". En las últimas imágenes, las de su histórica reunión con
el papa Francisco, Joseph Ratzinger se vio desmejorado. Más
delgado, se apoyaba en un bastón y también su voz parecía más
débil. En los últimos días corrieron además rumores sobre su
supuesta grave enfermedad, puntualmente desmentidos por la sala
de prensa vaticana, que siempre aseguró que el Papa emérito no
tiene ningún problema específico de salud, salvo los vinculados
con su edad. Según los expertos, puede haber un efecto natural de
relajación después de años de actividad muy intensa para una
persona tan anciana. La reunión entre Jorge Mario Bergoglio y Joseph Ratzinger
se produjo, por otra parte, en plena Cuaresma, y otras fuentes
indican que ese adelgazamiento puede estar relacionado con la
dura disciplina de aquellas semanas. Hoy día, las jornadas del Papa emérito se dividen entre
plegarias, lecturas, pequeños paseos y música: el piano de su
residencia incluso fue restaurado precisamente en vista de su
llegada. En mayo debería estar lista su nueva residencia en el
Vaticano, pero no hay ningún dato sobre la fecha exacta de la
mudanza de Benedicto XVI, mientras se habla de una eventual
postergación. Para el Papa emérito, en todo caso, el cumpleaños no es la
única fecha aniversario de la semana: el viernes 19 de abril
se conmemora un nuevo aniversario de su elección. Si no hubiera
renunciado al Solio Pontificio, serían ocho años de pontificado.
TU-MI/ACZ
15/04/2013 18:08
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