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WASHINGTON, 12 (ANSA) – La búsqueda del asesino de Leila
Fowler, una niña de ocho años hallada en un lago de sangre,
muerta a puñaladas en su casa de California, duró dos semanas y
concluyó hoy de forma sorprendente y alarmante, con el arresto
del hermano de 12 años de la pequeña, Justin Fowler. Justin, ahora encerrado en una cárcel del condado de
Calaveras en espera de ser interrogado, había sido quien había
lanzado la alarma el pasado 27 de abril al descubrir el crimen.
Ese día el muchacho llamó al 911 y relató a los agentes que
trataban de consolarle por la tragedia, al verle temblando por
el shock, que había visto a un hombre blanco, alto y musculoso
de cabello gris huir del lugar. En el momento del delito, el niño se encontraba solo con su
hermana en la casa de Valley Spring, localidad rural que no está
lejos de Sacramento, en el norte de California, donde Leila
vivía con su padre, su madrastra y sus hermanos. Los investigadores elaboraron un "identikit" del supuesto
asesino basándose en el testimonio del muchacho y lanzaron un
vasto operativo de búsqueda del mismo, revisando puerta a puerta
las casas, cobertizos, establos de caballos de la zona, con la
participación de más de 100 agentes. La policía también incautó varios cuchillos de la casa y,
según algunas fuentes, las pruebas de Adn habrían dado un
resultado positivo. "Pueden dormir tranquilos esta noche", dijo el sheriff local
para tranquilizar a la población del condado, preocupada al
pensar en un asesino libre por la zona. Pero, tras el
escalofriante epílogo del caso, serán pocos lo que hoy puedan
conciliar bien el sueño.(ANSA).
Y8K-DS/MRZ
12/05/2013 20:49
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