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LONDRES, 9 (ANSA)- El príncipe Carlos está cada vez más
activo y visible, casi omnipresente en la vida pública del Reino
Unido, y siente que más cerca el día en el que podrá convertirse
en Rey, aunque en el país no faltan los malos humores alrededor
de su figura. Acompañado por la reina Isabel en el marco del Queen's
Speech, el "eterno heredero" se prepara para sustituirla en el
exterior, habla a los militares de regreso de Afganistán. Si bien en algún momento se convertirá en Rey, en el país no
faltan los malos humores alrededor de su figura. Uno sobre todo, la vieja pero irresuelta polémica que regresó
en estas horas, es aquel vinculado a las numerosas cartas
enviadas por el príncipe de Gales a los ministros británicos
para señalar su parecer sobre algunas propuestas de ley. El diario The Guardian desde hace años pide la publicación de
aquellas misivas, pero sin éxito. El periódico regresó al rescate y se dirigió a la Alta Corte
de Londres para tener la autorización y hacer conocer a los
súbditos británicos a su príncipe heredero con las vestiduras de
hábil "lobbista". The Guardian desafió la prohibición de la publicación
impuesta el año pasado por el fiscal general Dominic Grieve. El abogado del Guardin, Dinah Rose, apuntó contra Grieve: "su
decisión no es justificable y las misivas son documentos de
interés público que deben ser revelados". Acusaciones muy fuertes contra una de las figuras legales más
importantes del país. El fiscal fue muy claro a la hora de
imponer su veto. Había escrito que el príncipe en aquellas
cartas manifestaba opiniones "particularmente francas" sobre
diversas cuestiones y que una publicación habría dañado su
futuro rol de Rey. Un modo entonces para tutelar al heredero al trono en aquel
largo ascenso hacia la corona, eliminando posibles
contratiempos. El mismo Grieve resaltaba, negro sobre blanco, que ponía en
discusión la neutralidad del príncipe si se comprometía el
accionar de Carlos una vez convertido en soberano. Una amenaza que ahora el heredero al trono no se puede
permitir, con los súbditos y los observadores que se están
"habituando" a su "nuevo" rol. Sobre los diarios del Reino se habla de un "príncipe
regente". Y hay quien recuerda que la abdicación en la reina es
"de excluir", pero que se está encontrando el modo para llegar a
una "corregencia", en el que Carlos acompañe y sustituya a la
soberana, todas las veces que esta última, abuela frágil y
preciada de la región, lo necesite. (ANSA).
Z08-ADG/ACZ
09/05/2013 21:10
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