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TUNEZ, 6 (ANSA) - Túnez asiste a la proliferación sin control
de escuelas maternales coránicas, donde el clima interno se
parece excesivamente a las madrasas donde se estudia cada
detalle del Corán. Desde afuera, no hay diferencias respecto de otras escuelas
infantiles: lo niños llegan temprano, y a las ocho en punto
cantan todos juntos alegremente "Los protectores del país",
himno nacional de música nada marcial. Pero luego las cosas cambian, cuando las maestras dejan de
lado las materias tradicionales para explicar a los niños la
grandeza de Alá y lo que quiere de ellos. El fenómeno alarma a la opinión pública y las organizaciones
de defensa de los derechos de los niños se oponen a esta
distorsión del sistema escolar tunecino. Forjado inicialmente en el pensamiento laico de fundadores
como Habib Bourghiba, el sistema escolar sufre ahora un fuerte
impulso hacia la islamización de parte de quienes quieren
esculpir hoy a los islámicos del mañana. El temor, que parece tener fundamento, es que por la
naturaleza misma de estas escuelas los niños que asisten sean
sometidos a un "lavado cerebro", en una edad en la que aún no
pueden discernir. En todo caso, advierten algunas voces laicas, es solamente
un paso en la estrategia global de los islámicos tunecinos, bien
conscientes de que la "conquista" del estado pasa por el control
de los ciudadanos del futuro. Las asociaciones piden frenar los cambios, pero ahora
ya es un proceso muy difícil de controlar, en parte porque
dentro de la propia franja islámica hay fuertes divisiones entre
los sunnitas tradicionales (la mayoría de los musulmanes
tunecinos) y los wahabitas (alentados por inyecciones
de fondos de los reinos del Golfo y formados por
predicadores extremistas). Un partido delicado, que pone en juego el futuro de Túnez,
que aún no decidió si incluir en el primer punto de la futura
Constitución el artículo según el cual el Estado permanecerá
separado de la religión.
MIU/MRZ
07/05/2013 19:51
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