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Por Alessandra Baldini
NUEVA YORK, 9 (ANSA)- El administrador delegado de Benetton
admitió los vínculos de su grupo con la tragedia de Rana Plaza,
el edificio que se vino abajo en abril en Bangladesh con miles
de trabajadores de fábricas textiles en su interior, causando un
número de víctimas que las autoridades elevaron hoy a 912. "Sangre sobre las camisas", tituló hoy la web estadounidense
Huffington Post, abriendo su primera página con una entrevista a
Biagio Chiarolanza, la primera desde que el edificio de Dacca se
derrumbó, segando la vida de cientos de obreros, dos de los
cuales quedaron unidos en un último abrazo en una dramática
fotografía que dio la vuelta al mundo. Chiarolanza dijo al diario digital que Benetton había
comprado entre diciembre de 2012 y enero de 2013 una partida
relativamente pequeña de camisas, unas 200.000, de una empresa
llamada New Wave Style, que administraba una de las fábricas
ubicadas dentro de Rana Plaza. "New Wave en el momento del
desastre no era uno de nuestros proveedores sino que uno de
nuestros proveedores directos indios le había subarrendado dos
pedidos", explicó. Las afirmaciones del administrador delegado italiano se
contradicen con las emitidas por Benetton inmediatamente después
del desastre, tomando distancia de la tragedia: "Ninguna de las
empresas implicadas son proveedores del grupo Benetton o de
cualquiera de sus marcas", dijo la compañía el pasado 24 de
abril. Se trata de una parcial marcha atrás, provocada tras el
descubrimiento de etiquetas de la línea de United Colors of
Bennetton entre los escombros del edificio derrumbado, junto a
las del coloso sueco H&M, la marca irlandesa Primark, la
canadiense Joe Fresh, y la cadena estadounidense Wal-Mart.
Pero la entrevista de Chiarolanza ha servido también para
apuntar los reflectores sobre el laberinto de contratos y
subcontratos (en el caso de Benetton más de 700 empresas en 120
países) que tienen en pie el sistema de la moda barata, haciendo
de este modo a veces imposible trazar con certeza el camino que
sigue la ropa desde la fábrica hasta el consumidor. "No dejaremos Bangladesh, podemos ayudar a ese país a mejorar
sus propias condiciones, pero hace falta un ambiente de trabajo
mejor y mejores medidas de seguridad", explicó el consejero
delgado italiano al Huffington Post. En tanto, sin embargo, en las fábricas de Dacca se sigue
muriendo: hoy ocho personas, entre las cuales los directores de
la fábrica, fallecieron carbonizadas en el incendio de Tung Hai
Sweater. Se trata de episodios que están creando una nueva
sensibilidad en Occidente donde, según un estudio de las
universidades de Harvard y MIT, muchos consumidores, incluso
aquellos que normalmente comprar en cadenas "discount", están
dispuestos a pagar más por ropa que lleve etiquetas con
"denominación de origen controlada" en ambientes de trabajo
humanos. Entre los pioneros del nuevo movimiento figura la cadena de
grandes almacenes Nordstrom que, bajo presión de sus clientes,
empezará a colocar etiquetas que describen las fábricas de las
que procede la ropa en venta: "Si podemos hacerlo con nuestra
mercadería eco-friendly, ¿por qué no deberíamos hacer lo mismo
con la que tiene como objetivo el respeto de las personas?".
Y8K-ADG/ACZ
09/05/2013 21:07
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