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WASHINGTON, 13 (ANSA)- Cada vez son más los vecinos de Ariel
Castro que quieren que la casa blanca con tejas rojas de la
avenida Seymour de Cleveland, Ohio, que fue transformada durante
una década en una prisión para tres jóvenes, desaparezca del
mapa. Por el momento, la "casa de los horrores" está aún presidida
por agentes del FBI, al ser el escenario de un delito. Pero
cuando la investigación termine y el caso se cierre, mucha gente
quisiera incendiarla y reducir en cenizas el lugar. Casi todos consideran que dentro de esa vivienda hubo
demasiado dolor como para dejarla en pie. Pero hay también quien, como Elsie Cintron, teme que el gesto
de un pirómano aislado pueda destruir también su casa, ubicada a
pocos metros de distancia.
"Como representante de la comunidad, mi trabajo es escuchar
lo que me dicen los habitantes de la zona", explicó el concejal
Brian Cummins. "Pero nada deberá suceder antes de que las
investigaciones terminen".
Cummins también indicó que sería justo tomar cualquier
decisión escuchando también la voluntad de las víctimas. "La
clave es que queremos respetar los deseos de las víctimas y es
demasiado pronto para saber qué deseos son esos", dijo. Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight permanecieron
durante una década encerradas en esa casa, atadas con cadenas y
cuerdas, y sometidas a todo tipo de vejaciones y torturas por
parte de Ariel Castro, quien las secuestró en distintos momentos
entre 2002 y 2004 cuanto tenían 14, 16 y 20 años. Además de quien propugna destruirla, hay en cambio quien
imagina sacar provecho con la misma, quizás construyendo una
suerte de memorial, de lugar de macabros peregrinajes.
Ariel Castro, en tanto, detenido desde el pasado lunes, está
ahora recluido en una celda de tres metros por tres, bajo
observación permanente, para evitar que intente quitarse la
vida. Sus víctimas, por su parte, hicieron saber a través de un
abogado que necesitan tiempo y respeto a su intimidad para poder
recuperarse. "Estoy feliz de haber vuelto a casa y quiero
agradecerle a todo el mundo su apoyo, por ahora solo quiero
estar con mi familia", dijo Gina a través de Jim Wooley.
"Gracias a todos por lo que han hecho y siguen haciendo,
estoy feliz de estar con mi familia", indicó Amanda. Michelle,
la que más tiempo pasó cautiva y la que tardó más en salir del
hospital, aún no ha visto a su familia pero indicó estar bien y
aseguró que se pondrá en contacto con ella "a su debido tiempo". Ninguna de las tres hablará con los medios de comunicación
hasta que se haya terminado el juicio contra Castro, explicó el
abogado.(ANSA)
Y8K/ACZ
13/05/2013 20:16
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