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BUENOS AIRES, 4 (ANSA)- Glaciares de la Cordillera de los
Andes fueron y siguen siendo afectados por la minería, que
atenta contra esas preciosas reservas de agua, mientras el
cambio climático obliga a pensar en la seguridad tanto
alimentaria como hídrica, advirtió Sara Larraín Ruiz-Tagle,
directora de la organización Chile Sustentable.
Larraín, de paso por Buenos Aires una semana antes del
posible tratamiento en el Senado argentino de la ley de
protección de glaciares, bregó por la aprobación de esa
iniciativa, que cree generará el mismo efecto en Chile. "La batalla por los glaciares es por el agua. Es la seguridad
hídrica la que está en juego. Al destruir glaciares se destruye
lo que puede ser la reserva de agua en la cabecera de la cuenca,
que es como un embalse congelado gratis que nos entregó la
naturaleza", dijo Larraín, ex candidata presidencial en 1999, en
una entrevista a ANSA en la sede de Greenpeace. Cuando se habla de glaciares hay que distinguir dos tipos.
Los blancos o descubiertos, que son los bonitos, y los de roca,
mezclados con piedra o cubiertos, que albergan entre 40 y 50 por
ciento de agua que alimenta las cuencas y el agua de superficie. El proyecto de ley que en Argentina aprobó la Cámara de
Diputados define que la ley se aplicará en las áreas glaciar y
periglaciar (en referencia al de roca). Esa precisión no estaba incluida en la iniciativa que había
promovido el Senado -la del oficialista Daniel Filmus-, que es
la que quieren las compañías mineras y los gobernadores de las
provincias cordilleranas. A Argentina y a Chile la cordillera no sólo los divide. Un
aspecto común son sus glaciares y explotaciones mineras, en las
que los chilenos tienen mucha más experiencia, además de
que el cobre constituye 40% de sus exportaciones. "Pascua Lama es una condena, pero es lo que nos permitió en
Chile darnos cuenta del valor de los glaciares. Porque antes no
teníamos información de que la minería los estaba
interviniendo", explicó Larraín. Pascua Lama es un proyecto binacional en la alta cordillera
que pretende explotar la empresa transnacional Barrick Gold,
para la cual se requirió un tratado entre ambos países, firmado
en 1997 por Carlos Menem y Eduardo Frei, que compromete zonas en
la provincia argentina de San Juan y en la región chilena de
Atacama, uno de los lugares más desérticos del mundo. Un estudio realizado por el glaciólogo Alexander Brenning, de
la Universidad de Waterloo, Canadá, ahonda sobre las
intervenciones pasadas y actuales de glaciares en la Cordillera
de los Andes y afirma que Codelco, la empresa minera estatal
chilena, afectó 2,1 kilómetros cuadrados de glaciar desde 1990,
equivalentes a entre 15 y 23 millones de metros cúbicos de agua. El mismo estudio también trabajó sobre posibles impactos
futuros, entre los que incluye a Cerro Catedral, Pascua Lama,
Aldebaran, Vicuna y Las Flechas (los últimos dos en Argentina).
Otra de las preocupaciones de Larraín es lo que sucede con lo
que se llama el descarte o el estéril. Se trata de la roca que
tiene poca concentración de metales y, como sucedió en otros
casos en Chile con Codelco y Disputada Las Condes, es colocada
al pie de los glaciares. "Todos esos metales, esos elementos químicos, más los metales
pesados, filtran al agua y por lo tanto la vuelven ácida. Un
agua con contenidos químicos es fatal para la agricultura, es
fatal para el consumo humano, entonces no solamente hay una
destrucción física de los glaciares y una pérdida de agua o de
seguridad hídrica, sino también contaminación de agua", aseguró. (ANSA).
MRZ
04/09/2010 19:49
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