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CIUDAD DEL VATICANO, 16 (ANSA) - El Vaticano prosiguió hoy su
contraofensiva sobre el tema de los abusos paidófilos: ante el
multiplicarse de las denuncias, en efecto, reaccionó recordando
la "inequívoca condena" de parte del Papa, y denunciando que
"alguien está intentando dañar la confianza" que los fieles y la
sociedad tienen en la Iglesia católica. "La Iglesia disfruta todavía de una gran confianza de parte
de los fieles, sólo que alguien está intentando dañarla", dijo
el Secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone. Bertone agregó que este tipo de proceso forma parte de "una
evidente disminución de la confianza hacia las instituciones" en
general, ante la cual éstas deben responder "recuperando un
sentido elevado de la moralidad, cada cual según sus
responsabilidades". Para que quede claro el nuevo curso de transparencia y
colaboración en materia de abusos paidófilos, la Santa Sede
difundió hoy la versión integral de un discurso pronunciado hace
cinco días por su observador ante las Naciones Unidas, monseñor
Silvano Maria Tomasi, del que se habían dado a conocer hasta
ahora sólo algunos extractos. El diplomático vaticano aclaró ante todo que, al definir como
"crimen odioso" los abusos sexuales, Benedicto XVI pronunció no
sólo una "inequívoca condena de la violencia sexual contra los
niños y los adolescentes", sino que "añadió una dimensión
religiosa", subrayando que la paidofilia es "un grave pecado que
ofende a Dios y a la dignidad humana".
Tras señalar las "consecuencias destructivas" de la violación
de la integridad física y psicológica de los niños, Tomasi
recordó que, "en los últimos años, sacerdotes católicos,
religiosos y trabajadores laicos fueron acusados en varios
países, y muchos de ellos fueron condenados, por abusos contra
menores".
"No hay excusa alguna -siguió- para este comportamiento, que
es una grave traición de la confianza. En algunos casos hubo que
pagar fuertes resarcimientos, mientras que en otros los
culpables terminaron en prisión".
El diplomático vaticano subrayó que "la protección contra las
agresiones sexuales es una prioridad para todas las
instituciones eclesiásticas que luchan por acabar con este serio
problema. Por ello, las medidas concretas para garantizar
transparencia y asistencia a las víctimas y a sus familias son
el mejor camino para aliviar el dolor y el desconcierto causados
por el abuso".
JMG
16/03/2010 21:10
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