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BUENOS AIRES, 6 (ANSA) - El narcotráfico ha echado raíces
profundas en América latina en un contexto de "globalización de
lo ilegal" y con un marca indeleble de violencia que causó miles
de muertos en el continente. El problema "no es sólo de Colombia", un país estigmatizado
por el problema de los cárteles del narcotráfico, dijo a ANSA el
experto Ricardo Vargas, sociólogo y director de la ONG Acción
Andina Colombia. "Una de las características que tiene el fenómeno es que se
ha desenvuelto en el contexto de la globalización de lo ilegal",
dijo. Para Vargas, "seguir jugando a que el problema hay que
detenerlo en Colombia es el peor error que se puede cometer" y
dijo que "están creando discursos en los cuales se está dando la
imagen de que Colombia ya resolvió el problema" del narcotráfico
y ahora exporta su política anti-drogas a países como Guatemala,
Afganistán y México. "Me parece que desde el punto de vista del problema es de los
peores escenarios posibles", apuntó. Precisamente México es uno de los países de la región más
golpeados por el avance del narcotráfico. Al menos un millón de
personas se dedica a actividades relacionadas con tráfico de
drogas y de ellas 500.000 son campesinos", según el dirigente
agrario José Fernat, presidente de la Central de Organizaciones
Campesinas y Populares. "En realidad nadie quiere dedicarse al narcotráfico, pero es
la pobreza la que los orilla", dijo Fernat. El presidente mexicano, Felipe Calderón, lanzó en diciembre
del 2006 un operativo contra del narcotráfico con el despliegue
de 40.000 soldados en apoyo a la policía federal. En respuesta,
los cárteles desataron una violencia inusitada y fuera de
control en todo el país matando a cientos de policías, sicarios
rivales y soldados.
Al menos 14.000 asesinatos se registraron en los últimos tres
años en México en el marco de la lucha contra el narcotráfico,
según cifras divulgadas por la prensa local.
La lucha oficial obligó a varios cárteles a extender sus
brazos hacia otros países, como el de Sinaloa, uno de los más
fuertes del país, que sentó bases en Argentina, donde montaron
laboratorios clandestinos de drogas sintéticas a través del
tráfico de efedrina.
En el país sudamericano se desbarataron varios laboratorios
clandestinos, mientras la justicia despenalizó recientemente el
consumo personal de estupefacientes, pero paralelamente subió la
preocupación por el consumo de drogas duras como la "pasta base"
de cocaína en niños y adolescentes, en un marco de violencia
creciente. Río de Janeiro, la capital turística del Brasil, alberga
desde hace semanas una "guerra urbana" entre narcos rivales y
policías en sus favelas, lo que causó al menos 44 muertos. Para el ex secretario Nacional de Seguridad brasileño, Luiz
Edoardo Soares, "la violencia forma parte ineludible de las
vidas de millones de brasileñas y brasileños que viven en
favelas" dominadas por el narcotráfico. Las autoridades temen ahora que esa violencia extrema se
extienda a otras grandes metrópolis del país. En tanto, las autoridades de Venezuela afirmaron que el
decomiso de drogas se duplicó tras la expulsión de la agencia
antidrogas estadounidense DEA del país en 2005, tras acusarla de
hacer espionaje al gobierno. Según las útlimas cifras de la Oficina Nacional Antidroga
(ONA), entre enero y septiembre de este año se incautaron en el
país 44,2 toneladas de droga, la mitad de ellas cocaína, todas
procedentes de Colombia. Las autoridades reivindican como un éxito la creciente
incautación de drogas que pasaron de 30,2 toneladas en 2000 a
43,2 toneladas en 2004 y 54,6 toneladas en 2008. Desde ese año, el Departamento de Estado ha reprobado a
Venezuela en sus informes anuales de certificación
antinarcótico, señalando que el paso de droga por el país
creció de 50 toneladas en el 2002 a 250 toneladas en el 2007. En su último informe de septiembre, Washington volvió a
colocar a Venezuela en la lista de negra de países que
"fracasaron ostensiblemente" en la lucha antidroga. En Bolivia, el problema del narcotráfico es tal que los
indicadores de crecimiento económico ubican este año al país en
el primer lugar en la región gracias al circuito coca-cocaína. Según datos oficiales, la producción nacional de hoja de coca
entre el 2006 y el 2008 fue de 152.675 toneladas métricas de las
que 102.414 entraron al mercado eludiendo controles legales y
generaron un movimiento económico de 685,1 millones de dólares.
En Perú, las organizaciones internacionales vinculadas a los
carteles del narcotráfico incrementaron sus acciones con un
potencial de producción de clorhidrato de cocaína de 302
toneladas métricas en el 2008", de acuerdo a un reporte oficial. En Uruguay, donde el mes pasado la policía antidrogas
decomisó más de dos toneladas de cocaína en el mayor golpe al
narcotráfico de toda su historia, se observa una escalada de
operaciones ilegales de bandas internacionales, vinculaciones
con el tráfico de armas y un mayor trasiego hacia el país en la
ruta de la droga. La droga incautada -2.174 kilos de cocaína- fue el mayor
cargamento secuestrado hasta ahora en Uruguay y su valor fue
estimado en 108 millones de dólares. En Chile, Carabineros arrestó el año pasado a 45.214
personas mientras las incautaciones sumaron 902 kilogramos de
cocaína; 3.241,8 de pasta base; 3.664,8 de marihuana elaborada;
156.200 plantas de cannabis; 12 dosis de éxtasis y 347 de LSD.
ACZ
06/11/2009 15:35
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