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Por ALESSANDRA BALDINI
NUEVA YORK, 1 (ANSA) - En apenas un año en la Casa Blanca, el
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su esposa,
Michelle, se revelaron como una familia de toque mágico, capaz
de patrocinar de manera involuntaria incontables productos,
desde chocolatines a ropas, que vieron sus niveles de venta
dispararse hacia las nubes.
Los estadounidenses tienen una obsesión por los ricos y
famosos: qué visten, qué comen, qué autos manejan, qué deportes
practican.
En abril último, cuando Michelle Obama vistió una blusa de J.
Crew de color crema (de 298 dólares), el sitio de Internet de
esa marca se vio inundado de pedidos y la prensa quedó agotada
en cuestión de horas.
Poco después, blusas de J. Crew similares a las que vistió la
primera dama se podían seguir comprando online, pero a través de
eBay y con un precio de partida de más de 600 dólares.
No fue esa la primera ni la última vez que la primera dama y
sus hijas, Sasha y Malia, adoptaron el look "chic" pero
"popular" masivo de J. Crew, que tiene también una sección para
niños. "Fue un acto providencial", dijo el administrado delegado de
la firma, Millard Drexler. "Si se lo mira desde un punto de
vista estético y político -añadió-, fue increíblemente sagaz de
parte de Michelle no gastar demasiado, especialmente en estas
épocas de crisis, y evitar las prendas de estilistas famosos".
Sin dudas, para J. Crew se trató de una señal divina: desde
que Obama entró a la Casa Blanca, las acciones de la empresa
subieron un 200%.
El grupo, nacido en los años '80 para la venta por
correspondencia, no es el único que se benefició con el "toque
mágico" de Michelle Obama.
El año pasado, durante una presentación de campaña en el
programa televisivo "The View", la esposa del presidente
apareció con un vestido sin mangas de 148 dólares de la cadena
White House/Black Market, que también desapareció rápidamente de
las tiendas y de los sitios de venta online.
Lo mismo sucedió con prendas de Moschino, Thakoon y del joven
estilista sinoestadounidense Jason Wu.
Pero no es solamente Michelle la que genera tendencias. Los
productores de juguetes, por ejemplo, están con las antenas
paradas esperando a ver cuáles serán los regalos que Sasha y
Malia recibirán en estas navidades.
La ropa que viste el presidente en su tiempo libre -jeans y
camisas de "papá estadounidense clásico"- no generó grandes
revuelos en el mundo de la moda.
En cambio, unos caramelos a la sal marina, inmersos en un
baño de chocolate, que se ofrecieron en una reunión política de
recolección de fondos en Seattle, y saboreados por el
presidente, le permitieron a la fábrica de dulces Fran's ver sus
ventas en alza en un 20%.
ACZ
01/11/2009 19:03
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